En 2025, notamos un incremento del interés de nuestros clientes en resolver sus disputas comerciales a través del arbitraje. Esto se debe a las ventajas que este mecanismo de solución de controversias ofrece en contraposición con los procesos judiciales: celeridad, flexibilidad, posibilidad de designar árbitros, especialidad, limitación recursiva, reconocimiento y ejecución del laudo en virtud de la Convención de Nueva York, etc.

En Honduras, las disputas que se someten a través de arbitraje han incrementado sustancialmente. Por ejemplo, en el año 2023, el Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa administró 44 casos. De estos, 36 fueron arbitrajes y 8 corresponden a procesos de conciliación. Por su parte, en el año 2024, el mismo Centro administró 78 procesos, de los cuales 55 fueron arbitrajes y 23 procesos de conciliación. A su vez, el Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio e Industria de Cortés, reformó su Reglamento de arbitraje, modernizando y estandarizando la práctica entre los principales Centros del país, viendo también incrementado el número de procesos que administró.

Ante este robusto y favorable panorama de Arbitraje, para optimizar e incrementar las posibilidades de éxito en el manejo de las controversias, resulta conveniente anticipar en vez de reaccionar. Esto es: trabajar el caso desde los albores de una desavenencia. Aquí algunos consejos:

Una cláusula arbitral a la medida

En la mayoría de los casos, las controversias nacen de una relación contractual. Un contrato refleja la distribución de riesgo entre las partes. Es necesario contar con la asesoría especializada para la debida redacción, revisión y negociación de los contratos. La cláusula de ley aplicable y de resolución de conflictos resulta un elemento crucial en todo contrato. En esta última, es donde se debe pactar el arbitraje como mecanismo para solución de controversias.

Existen cláusulas modelo que los diferentes Centros o Instituciones de Arbitraje tienen prediseñadas que fácilmente pueden incluirse en el Contrato. La ventaja de estas cláusulas modelo es que su efectividad está demostrada, y evitan una posible patología (es decir, que la cláusula no sea posible de ejecutar). Sin embargo, vale la pena que siempre se evalúe si se conviene redactar una cláusula a la medida. Por ejemplo, para ciertos negocios o industrias, resulta muy conveniente redactar cláusulas escalonadas. Estas cláusulas establecen una etapa previa al arbitraje, ya que el arbitraje implica someter la controversia para que un Tribunal decida sobre algo que las partes, en definitiva, no han podido ponerse de acuerdo. Así, para evitar llegar a la etapa contenciosa, se recomienda incluir procesos como el trato amigable, discusión directa entre las partes, negociación, conciliación, etc. A estos se les debe imponer un plazo de duración, incluso prorrogable por mutuo acuerdo, para poder determinar que esta fue agotada o que se intentó agotar antes de recurrir al arbitraje.

También en una cláusula a la medida, dependiendo de la naturaleza del arbitraje (doméstico o internacional), deberá considerarse: establecer la sede del arbitraje, el idioma, la lex contractus, el mecanismo de designación de árbitros o fijación de una institución nominadora, etc.

En síntesis, incluir una cláusula arbitral en los contratos demuestra ser una práctica conveniente para las partes contratantes.

En caso de ausencia de una cláusula arbitral, determinar si existe la posibilidad de acudir a este mecanismo de solución de controversia

En Honduras, existen diferentes disposiciones de orden legal que abren la posibilidad de someter una controversia a arbitraje incluso si las partes no lo pactaron en el Contrato. Para ello, se requiere hacer un análisis caso por caso para determinar si el arbitraje como vía primigenia para resolver controversias de conformidad con la Ley es factible en el caso en concreto. Esta es una posibilidad gracias a que, de conformidad con el artículo 29 de la Ley para la Promoción y Protección de Inversiones, debido a la amplitud de sus términos, se ha abierto un amplio abanico de posibilidades para establecer la competencia de un Tribunal Arbitral para conocer una disputa, por la presunción legal pro arbitraje ahí establecida. Con ello, se puede evitar acudir al mecanismo judicial, entablando un proceso arbitral que puede resultar conveniente a la luz de las innegables ventajas del arbitraje.

Documentar toda la vida contractual

De las relaciones contractuales, suele producirse documentación que resulta relevante para el desarrollo del negocio ahí acordado. El manejo de esa documentación, su guarda y custodia, es clave cuando surge una controversia. Por ejemplo, hay contratos que establecen medios y/o mecanismos de comunicación entre las partes: direcciones físicas, electrónicas, etc. Estas deben respetarse.

Por otro lado, en proyectos de infraestructura y construcción, son vitales: bitácoras, variaciones, comunicaciones e informes del supervisor, comunicaciones entre las partes, notificaciones de eventos de fuerza mayor, minutas de reuniones, entre otros.

La documentación, pues, resulta clave porque será parte de la prueba que soportará la posición de cada parte. Se recomienda tener un contract management para mejor control de este aspecto.

Contar con el acompañamiento de expertos

Las controversias suelen ser cada vez más complejas y sofisticadas. En muchas ocasiones, se requiere la contratación de peritos y/o expertos que puedan preparar un informe técnico sobre la materia de su expertise. Así, con frecuencia en la prueba suele haber peritos de quantum (aspecto económico de la controversia) como otro tipo de peritos y/o expertos de la materia que trate la controversia: energía, construcción, seguros, banca, inversión, alianzas público-privada, etc.

Contar con un equipo legal vanguardista

Los arbitrajes, por su naturaleza flexible, ya ofrecían la posibilidad de desarrollarse en uso de la tecnología. Sin embargo, nadie puede negar el cambio que supuso la alternativa tecnológica después de la pandemia. La experiencia en audiencias virtuales es de suma importancia, y el uso de la tecnología en arbitraje es cada vez más relevante, dotando de eficacia al manejo de los procesos. Los equipos legales deben contar con todas estas herramientas que permitan representar a sus clientes bajo estas premisas tecnológicas, que inciden, incluso, en la reducción de costos de los procesos.

La visión global del equipo legal

Los negocios a escala global inciden directamente en aspectos clave de la controversia. Por eso, los equipos legales deben tener una visión global del negocio jurídico, ser susceptibles a trabajar con legislaciones extranjeras, normas de soft law aplicables, reglamentos de arbitraje de escala internacional, así como aspectos procesales estandarizados a nivel de arbitraje internacional.

Conclusiones

Pese a los retos conocidos en materia de arbitraje de inversión, el arbitraje comercial en Honduras goza de buena salud y aceptación del comercio e industrias en el país. En la medida que la práctica avanza, también se vuelve más sofisticada y exige la inclusión de las buenas prácticas y estándares internacionales. Por otro lado, la visión holística de la controversia optimiza el manejo de esta e incrementa las posibilidades de éxito.

La capacitación continua debe ser la norma, para que los equipos legales que enfocan su práctica en arbitraje puedan ir de la mano con los avances que el desarrollo del arbitraje en Honduras exige.

 

Fabián Villeda

Head of Litigation and Arbitration

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