El proceso Due Diligence (diligencia debida) consiste en una investigación o auditoría legal previa al cierre de una operación para determinar si una sociedad cumple con sus obligaciones legales, aclarar su situación económico-financiera y evaluar si existen riesgos asociados a su actividad o pueden surgir en el futuro.
Se trata de un deber de cuidado que puede tratarse de una obligación legal, aunque generalmente se realiza de manera voluntaria a iniciativa de las compañías involucradas en la operación. ¿Su objetivo? Facilitar un proceso de toma de decisiones informadas.
Los sujetos obligados a someterse a este proceso deben desarrollar políticas basadas en riesgo y enfocadas al diagnóstico, así como la medición, control, monitoreo y mitigación.
El origen de esta herramienta se encuentra en los años 30 en Norteamérica, en concreto en la Securities Act de 1933 que regulaba la información que tenían que proveer los vendedores de participaciones de capital y acciones a la U.S. Securities and Exchange Commission (SEC) para poder vender sus productos.
Actualmente, se encuentra contemplada a nivel internacional, bien como obligación legal o recomendación de buenas prácticas en el ámbito del Compliance y la auditoría. En el contexto de una operación de M&A (Mergers and Acquisitions), resulta fundamental conocer la realidad de la sociedad con la que se va a realizar la transacción. ¿En qué situación se encuentra? ¿Hay riesgos? En definitiva, transparencia y acceso a información clave que puede condicionar el destino del proceso.
Beneficios de la Due Diligence
- Gestión y evaluación de riesgos
- Análisis de las debilidades, fortalezas, amenazas y oportunidades asociadas a la operación
- Análisis de la rentabilidad de la fusión o adquisición
- Análisis de las áreas de negocio de la compañía
- Información de valor para la negociación (aspectos societarios, laborales, contractuales, financieros, tecnológicos, contenciosos, medioambientales…)
- Análisis de la viabilidad financiera y fiscal
- Fomenta la transparencia y los negocios éticos
- Optimiza procesos de negocio
Claves de la Due Diligence
- Universalidad
Un informe de Due Diligence puede ser entendido en casi cualquier jurisdicción, pues los formatos utilizados para llevar a cabo la investigación son muy similares. Esta universalidad supone una de las grandes ventajas de esta herramienta, ya que favorece la movilidad de compradores o inversores internacionales.
- Confidencialidad
Es uno de los ejes del proceso de Due Diligence, ya que toda la información que se analiza es confidencial y solo debe ser accesible al equipo de profesionales encargados de realizar el informe.
Las partes firmarán un acuerdo de confidencialidad en el que se comprometen a mantener en secreto la información sensible que han compartido, así como a no revelarla a terceros. Este acuerdo es de especial relevancia en los casos en los que la transacción finalmente no se cierra, porque las partes tendrán la obligación de no divulgar y no hacer uso de la información que han compartido.
- Fases de la Due Diligence
El proceso de Due Diligence se estructura en fases:
- Planificación
- Recogida de datos y análisis
- Conclusiones e informe final
Su duración varía dependiendo de la complejidad de la transacción y el tipo de sociedades involucradas, desde un mínimo de dos semanas hasta tres meses. La Due Diligence la puede realizar la propia sociedad interesada en la operación de M&A o la puede realizar una firma externa. En IO·EPIK contamos con profesionales especializados en Due Diligence en el marco de operaciones de M&A.
Una adecuada planificación y ejecución de la Due Diligence será clave para una negociación exitosa en la que tomar decisiones de inversión de forma informada. Desde IO·EPIK te damos la respuesta a las necesidades de tus iniciativas o proyectos, nuestro Circle de abogados te facilitará un EPIK·LAWYER a medida.
